martes, 1 de diciembre de 2015

Cáncer de mama: revelación y estadísticas negativas

EDITORIALES   La revelación hecha por una afamada actriz internacional en el sentido de que se había practicado una mastectomía para así evitar las grandes posibilidades que supuestamente tenía de contraer cáncer de mama generó los más variados comentarios, tanto en la opinión pública siempre atenta a los avatares de la vida de algunos famosos, como en los círculos médicos de todo el mundo.

El cáncer de mama es, en nuestro país, la primera causa de fallecimiento por tumores en mujeres: se producen 5.400 muertes por año, una situación bastante similar a la de algunos países de América Latina, según las conclusiones del último encuentro de la Unión Latinoamericana contra el Cáncer de Mama (Ulaccam). Al tratarse de una afección tan mortal y relativamente común, es lógico que aquella noticia haya provocado semejante conmoción. Es verdad que los datos no son para nada halagüeños. El de mama es el cáncer que más afecta a las mujeres. De acuerdo a datos publicados por el Instituto Nacional de Cáncer, en la Argentina se producen 18.000 nuevos casos por año, una cantidad que nos posiciona como el país con mayor incidencia (número de casos en un período definido de tiempo) de la enfermedad en Latinoamérica. En relación a la tasa de mortalidad (20.1 muertes cada 100.000 mujeres), nos ubicamos en el segundo lugar, por detrás de Uruguay (24.3 cada 100.000). Lo cierto es que la decisión de Angelina Jolie ha sido causa de una reacción casi generalizada en Occidente al menos acerca de los tratamientos para evitar un mal tan grave y asesino como el cáncer, en una de sus variantes más frecuentes. Según la misma actriz ha afirmado, se anticipó al posible desarrollo de un tipo de cáncer hereditario en base a los resultados de pruebas genéticas y tras sufrir la pérdida de su madre a los 56 años por esa enfermedad. Sin embargo, los especialistas sostienen que el 90% de las mujeres padecen cánceres de mama que no son hereditarios. Por lo cual, la mamografía –que es una radiografía de las mamas– sigue siendo la mejor estrategia para la detección precoz del cáncer y para reducir su mortalidad, complementado con el autoexamen. Y aquí surge un dato que lamentablemente ayuda a confirmar las negativas estadísticas que tiene nuestro país en la materia. En estos tiempos resulta llamativo que el 45 % de las mujeres argentinas mayores de 40 años no se hace la mamografía, según la última encuesta nacional de factores de riesgo del Ministerio de Salud de la Nación, que realizó a 9500 mujeres. Esta práctica médica debería ser observada por todas las mujeres de más de 40 años y ser repetida anualmente. Las que más se la hacen son las que tienen entre 50 y 64 años y viven en Capital y provincia de Buenos Aires. Son también las que tienen mayor nivel educativo y cuentan con obras sociales y prepagas. Es aquí donde las políticas sanitarias deben hacer foco. Casi la mitad de las personas de sexo femenino que viven en la Argentina no se hacen estudios para detectar el cáncer de mama. Suena increíble, toda vez que cualquier especialista en el tema confirma que la mamografía ha producido un cambio histórico en la prevención de este mal a lo largo del último siglo, reduciendo en gran nivel la mortalidad. Así las cosas, la triste y conmocionante decisión de una famosa actriz ha servido para poner en contexto algunas estadísticas que reafirman lo lejos que se está de lograr avances significativos en la lucha contra el cáncer de mama. Por lo pronto, resulta imperativo que los organismos estatales vinculados con la salud pública encuentren el modo de aumentar drásticamente la cantidad de mujeres que se practican una mamografía anual. De otra manera, seguirán siendo miles las que se verán condenadas de antemano por no poder tener acceso a una práctica que salva vidas. 

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