martes, 1 de diciembre de 2015

Argentina tiene una frecuencia de cáncer que va de media a alta”

DANIEL GÓMEZ. INVESTIGADOR ONCÓLOGOEl cáncer causa más de 60.000 muertes al año en Argentina y repite en las grandes ciudades los índices europeos. Y en las provincias, los de América latina, dice el experto.
Fuente: www.clarin.com

  • Gustavo Sierra
El laboratorio encierra. Y los fluidos que se utilizan en las pruebas llegan a adormecer al investigador. Si no se hace un esfuerzo grande por reconectarse, por investigar pegado a la realidad, se corre el peligro de termina aislado como el “doctor chiflado” de un comic. Los laboratorios de oncología molecular de la Universidad de Quilmes escapan absolutamente a esta trampa de marfil. Ahí, se investiga y se experimenta siempre con un ojo puesto sobre la realidad argentina. Tratan de no perder nunca ese espíritu emprendedor de la sorpresa ante cada pequeño descubrimiento. Y a la vanguardia de esta ciencia imaginativa, con los pies en la tierra, está el investigador oncólogo Daniel Gómez, ex rector de la universidad y uno de los científicos más destacados en su especialidad en América latina. Investiga manteniendo siempre una mirada en ese ventanal que le muestra el hormigueo de esta calle de Bernal. “Investigar es maravillarse -dice con énfasis- es esa conducta primigenia que tenemos cuando somos chicos de encontrar algo y que nos sorprenda. Bueno, de alguna manera eso es la ciencia: la capacidad de tratar de sorprendernos porque la vida es dura y por eso buscamos volver a esas sorpresas infantiles”.
¿Realmente se sorprende después de 30 años de investigar?
Sí. Sin eso no tiene sentido hacerlo. Emerson era el que decía que la base de la ciencia estaba en la curiosidad.
¿Cuándo fue la última vez que se sorprendió?
Debe haber sido hace 6 meses, cuando redacté un nuevo proyecto para presentar al área de Fondos del Rectorado para que nos provea de financiamiento y encontré, digamos, una hipótesis, que puede ser cierta o no, pero que a mis ojos parecía posiblemente cierta. Eso despertó en mí ese entusiasmo, esa sorpresa del logro posible, de que la magnificencia de la vida o la magnificencia de la naturaleza puede estar a la vuelta de la vida y podemos tener la herramienta para encontrarla. 
Se dice que usted está en una lista de posibles receptores de un Premio Nobel. ¿Es así?
No, no, yo creo que eso es una exageración de alguna gente amiga que me quiere mucho. Recibí distinciones que me honran y estoy muy contento con eso. Lo otro no tiene ningún fundamento.
¿Cuáles son sus investigaciones más destacadas?
El trabajo que realicé en Estados Unidos, mayormente, sobre cómo las células tumorales salían de los vasos sanguíneos a través de unas enzimas para invadir y hacer metástasis. Por esa investigación recibí el premio Guggenheim. La otra fue la investigación sobre otra enzima, la telomerasa. Todas las células mueren; sin embargo, las células tumorales son inmortales. ¿Por qué son inmortales? Porque expresan una enzima que se llama telomerasa y nosotros fuimos uno de los primeros grupos en inhibir la telomerasa por completo y hacer que la célula tumoral muriera como una célula normal.
¿Por qué no logramos aún llegar a una cura del cáncer?
Porque el cáncer es pleiotrópico, es decir, tiene muchas facetas, muchas caras, muchas causas y las células cancerosas son un organismo vivo, capaz de adaptarse a las diferentes cosas que nosotros podamos hacer. Cuando tratamos las células tumorales con quimioterapia, matamos al 95% de esas células. Es muy efectivo, pero queda el 5% que son resistentes y esas generan, entonces, un nuevo tumor que resiste la quimioterapia anterior. La célula tumoral está, por decirlo de alguna manera, programada para sobrevivir, para no morir y para conquistar otros tejidos: la metástasis. Cada uno de esos diversos tipos tumorales, a lo mejor, tiene un elemento particular que es el que maneja esa conducta de inmortalidad. Un elemento señalizador que le manda siempre una señal de “seguí viviendo”. Lo que hacemos en este laboratorio es estudiar algunos tipos tumorales, qué tipo de señal es la predominante y tratar de construir inhibidores para esa señal. En la práctica serían nuevos medicamentos que apunten al eje central por el cual ese tumor es inmortal.
¿Podemos hablar de un cáncer nacional?
No, pero podemos hablar de que hay un patrón de cáncer argentino. De acuerdo al IARC, la agencia internacional de investigación sobre cáncer, que analiza las estadísticas epidemiológicas de todo el mundo, podemos hablar de que Argentina es un país donde la frecuencia de cáncer es media alta. Para tener un parámetro, muchos países africanos tienen frecuencia baja; y los europeos, media alta como nosotros. Dentro del país tenemos subregiones. como la Capital Federal que mantiene índices de cáncer similares a los de Austria y provincias como Jujuy y Salta que tienen una incidencia alta como la de otros países latinoamericanos. La mayor frecuencia de los tumores que se dan en nuestro país es de cáncer de pulmón, de mama, de próstata y de colon rectal.
¿Sabemos más de estos cánceres y cómo combatirlos?
En lo que se avanza es en lo más molecular e intrínseco de la célula. En términos del entendimiento molecular, celular, de las nuevas tecnologías, de las nuevas potencialidades terapéuticas, se ha avanzado un poco. Ahora, en términos de lo que nosotros, argentinos, podemos hacer como investigadores frente a la población, se ha avanzado mucho.
¿Logró hacer realidad alguna de sus investigaciones? ¿Se fabrica alguna medicina basada en sus trabajo?
Lo hicimos en conjunto en este laboratorio, que tiene como director científico al doctor Daniel A-lonso. Trabajamos con una droga denominada Dermopresina y esa investigación fue patentada en EE.UU., Europa y Hong Kong como una medicina que disminuye el sangrado quirúrgico durante las cirugías y podría tener algún efecto antimetastásico que está en estudio. La compañía argentina Biogénesis se interesó en ese desarrollo y lo comenzó a comercializar para tumores de mama en perros y está en curso el ensayo clínico en seres humanos.
Salieron de la trampa de marfil del laboratorio ...
Hasta hace 15 o 20 años atrás, el científico sólo pensaba en su publicación de la investigación. Nosotros estamos pensando en los pacientes. Siempre me acuerdo de algo que me enseñaron en la facultad y que decía Hipócrates: la vida es corta, el arte es largo, la ocasión es fugaz, la evidencia es engañosa y el análisis es difícil. Lo que nos quiso decir ese científico doscientos años antes de Cristo es que la ciencia es más larga que nuestra vida y que también es desechable y provisional. Es decir que hoy construimos una verdad, a partir de nuestra hipótesis y que esa hipótesis se va a comprobar errónea el día de mañana y sobre esa hipótesis errónea se va a construir una nueva verdad y así se construye la ciencia. 
En el caso de la oncología, pareciera que no hay demasiado tiempo. La epidemia del cáncer es una brasa en las pipetas de los investigadores.
La brasa quema, pero ¿cómo estábamos 30 años atrás? Hoy las terapias están más dirigidas, son más eficaces, tienen menos efectos adversos, curan más y en eso nos basamos. Tampoco nosotros los investigadores podemos apurarnos a sacar conclusiones que no estén absolutamente comprobadas. Al mismo tiempo, el 75% de los cánceres son prevenibles o curables. Nos queda un 25% que sí, a lo mejor no podemos curar, pero podemos ayudar con medidas paliativas. 
¿Hay mayor cantidad de cánceres que hace 30 años?
Salvo algunos tumores sanguíneos, los cánceres son más abundantes en una determinada franja etaria, que es a partir de los 50 años. Cuando el promedio de vida era de apenas 35 o 40 años nos moríamos de enfermedades infecciosas y no nos preocupaba el cáncer. Hoy, los promedios de cáncer se mantienen, pero se ven más porque vivimos más. Esto, con la excepción del cáncer de pulmón femenino, que tiene que ver con viejas campañas para que la mujer fume. Hoy estamos viendo las consecuencias. 

Cáncer de mama: revelación y estadísticas negativas

EDITORIALES   La revelación hecha por una afamada actriz internacional en el sentido de que se había practicado una mastectomía para así evitar las grandes posibilidades que supuestamente tenía de contraer cáncer de mama generó los más variados comentarios, tanto en la opinión pública siempre atenta a los avatares de la vida de algunos famosos, como en los círculos médicos de todo el mundo.

El cáncer de mama es, en nuestro país, la primera causa de fallecimiento por tumores en mujeres: se producen 5.400 muertes por año, una situación bastante similar a la de algunos países de América Latina, según las conclusiones del último encuentro de la Unión Latinoamericana contra el Cáncer de Mama (Ulaccam). Al tratarse de una afección tan mortal y relativamente común, es lógico que aquella noticia haya provocado semejante conmoción. Es verdad que los datos no son para nada halagüeños. El de mama es el cáncer que más afecta a las mujeres. De acuerdo a datos publicados por el Instituto Nacional de Cáncer, en la Argentina se producen 18.000 nuevos casos por año, una cantidad que nos posiciona como el país con mayor incidencia (número de casos en un período definido de tiempo) de la enfermedad en Latinoamérica. En relación a la tasa de mortalidad (20.1 muertes cada 100.000 mujeres), nos ubicamos en el segundo lugar, por detrás de Uruguay (24.3 cada 100.000). Lo cierto es que la decisión de Angelina Jolie ha sido causa de una reacción casi generalizada en Occidente al menos acerca de los tratamientos para evitar un mal tan grave y asesino como el cáncer, en una de sus variantes más frecuentes. Según la misma actriz ha afirmado, se anticipó al posible desarrollo de un tipo de cáncer hereditario en base a los resultados de pruebas genéticas y tras sufrir la pérdida de su madre a los 56 años por esa enfermedad. Sin embargo, los especialistas sostienen que el 90% de las mujeres padecen cánceres de mama que no son hereditarios. Por lo cual, la mamografía –que es una radiografía de las mamas– sigue siendo la mejor estrategia para la detección precoz del cáncer y para reducir su mortalidad, complementado con el autoexamen. Y aquí surge un dato que lamentablemente ayuda a confirmar las negativas estadísticas que tiene nuestro país en la materia. En estos tiempos resulta llamativo que el 45 % de las mujeres argentinas mayores de 40 años no se hace la mamografía, según la última encuesta nacional de factores de riesgo del Ministerio de Salud de la Nación, que realizó a 9500 mujeres. Esta práctica médica debería ser observada por todas las mujeres de más de 40 años y ser repetida anualmente. Las que más se la hacen son las que tienen entre 50 y 64 años y viven en Capital y provincia de Buenos Aires. Son también las que tienen mayor nivel educativo y cuentan con obras sociales y prepagas. Es aquí donde las políticas sanitarias deben hacer foco. Casi la mitad de las personas de sexo femenino que viven en la Argentina no se hacen estudios para detectar el cáncer de mama. Suena increíble, toda vez que cualquier especialista en el tema confirma que la mamografía ha producido un cambio histórico en la prevención de este mal a lo largo del último siglo, reduciendo en gran nivel la mortalidad. Así las cosas, la triste y conmocionante decisión de una famosa actriz ha servido para poner en contexto algunas estadísticas que reafirman lo lejos que se está de lograr avances significativos en la lucha contra el cáncer de mama. Por lo pronto, resulta imperativo que los organismos estatales vinculados con la salud pública encuentren el modo de aumentar drásticamente la cantidad de mujeres que se practican una mamografía anual. De otra manera, seguirán siendo miles las que se verán condenadas de antemano por no poder tener acceso a una práctica que salva vidas. 

Cifras en Argentina

  • El cáncer de mama es la primera causa de muerte por tumores en mujeres.
  • Se producen 5600 muertes por año por cáncer de mama.
  • Se estima que se producirán más de 19.000 nuevos casos por año, lo cual representa el 16,8% del total de incidencia de cáncer en Argentina.
  • Argentina, luego de Uruguay, es el país de América con la tasa de mortalidad más alta por cáncer de mama (con 19,9 y 22,7 defunciones cada 100.000 mujeres respectivamente). Mientras que Bolivia y Perú tienen las tasas más bajas (con 7,2 y 8,4 defunciones cada 100.000 mujeres respectivamente).
  • En el país se presenta una gran diferencia en la tasa de mortalidad entre diferentes provincias. Jujuy y Santiago del Estero están entre las que tienen un índice más bajo, mientras que San Luis y CABA son los lugares en donde se da una mayor mortalidad.
  • Las tasas de mortalidad por cáncer de mama más elevadas se dan entre los 50 (41,6 cada 100.000 mujeres) y los 80 años o más (215,8 cada 100.000 mujeres).
  • El cáncer de mama es el cáncer de mayor incidencia en mujeres, con una tasa de 71 casos por cada 100.000 mujeres.
  • Más del 75% de las mujeres con cáncer de mama no tienen ningún antecedente familiar de dicha enfermedad.
  • Para el cáncer de mama la detección temprana es fundamental, ya que los tumores de menos de 1 centímetro tienen hasta el 90% de probabilidades de curación.
  • 1% de los cánceres de mama se presenta en hombres.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Testimonio de Graciela

"Soy Graciela, tengo 47 años y quiero contar mi experiencia. Soy de Monteros. Un día, hace 3 años, viendo un canal Internacional de televisión, me enteré de la importancia de realizarse la mamografía. Me acerqué al Hospital Público para realizarmela pero ante la falta de respuesta viajé a San Miguel de Tucumán en búsqueda de un control. Después de muchísimos viajes y trámites que duraron 6 meses logré realizarmela y los resultados fueron terroríficos. En ese momento me dieron un año de vida. Dios me ha regalado dos años más pero lucho y padezco el cáncer de mama. Si me hubiera enterado antes o hubiera tenido fácil acceso al estudio todo hubiera sido diferente. Las zonas rurales nos encontramos muy desinformadas y tenemos difícil acceso a los estudios de prevención, espero que esto pronto cambie. Saludos"

lunes, 9 de noviembre de 2015

¡Programa Integral de Salud que no se cumple!


"A través del Programa Provincial de Prevención del Cáncer de Mama la provincia dispone de 14 mamógrafos, además de un tráiler sanitario que recorre todo el territorio llegando a los lugares de difícil acceso" --> bien sabemos sobre la exclusión de las zonas rurales en este programa.

"Las mujeres entre los 40 y 69 años pueden detectar la enfermedad temprana del cáncer de Mama tan solo con hacerse una mamografía"-->  ¿Desde 40?. Aquí queda en descubierto la exclusión del programa de las mujeres de 30 a 40 años que también se encuentran en edad y constan del derecho de realizarse los chequeos.

"La provincia cuenta conpueden realizar en el los siguientes centros sanitarios: Instituto Maternidad; Hsp. Avellaneda; Centro de Salud, Asistencia Pública; Centro Médico R. Carrillo (Yerba Buena); Policlínica la Banda (Banda del Río Salí); Policlínica Pedro Solórzano; CAM Las Talitas; Hsp. De Concepción; Hsp. De Monteros; Hsp. De Aguilares; Área Operativa de Alderetes; Tráiler Sanitario de la Mujer. -->  Sabido es la ineficacia y la poca difusión y traslado del trailer de la mujer, además de las deficiencias de atención en todos los centros mencionados, especial,ente en el de Aguilares que se encuentra casi echado al olvido.

Guía para entender el cáncer de mama

Esta es una guía orientada a la comunidad en donde se desarrolla información que ayuda a entender cuestiones relativas al cáncer de mama: la anatomía de las mamas, los factores que intervienen en el aumento de las probabilidades de tener cáncer, las formas de diagnosticar la enfermedad y los distintos tipos de tratamiento. También permite conocer los mitos más comunes que circulan sobre este tema y que, la mayoría de las veces, no son verdaderos. Revisar estos mitos es fundamental para despejar ideas falsas y promover el cuidado de la salud.
guia portada
El cáncer de mama es el cáncer más común en mujeres. En Argentina, se diagnostican más de 19.000 casos nuevos por año.
Aunque no se sabe qué es lo que causa el cáncer de mama se reconocen algunos factores que aumentan el riesgo de enfermar. Es decir, no hay única causa que la provoque sino que es producto de diferentes factores de riesgo y de estilos de vida, así como también de una carga genética que predispone a la mujer a enfermar o no.
Un diagnóstico de cáncer es un acontecimiento que cambia la vida de una mujer. Es un momento en el que afloran sentimientos fuertes producto del impacto de la noticia, las decisiones
a tomar y la incertidumbre frente a lo venidero.
Cuanto más temprano se detecte el cáncer, mejores son las opciones de curación, y aun cuando se descubre en estadios avanzados (cuando hay síntomas visibles), hay posibilidades de tratarlo con éxito.
Por eso, frente a un diagnóstico de cáncer, la mujer debe recibir toda la información que ella necesita, sobre el tratamiento y los cuidados que deberá tomar. Ella tiene derecho a ser informada verazmente sobre la enfermedad y aclarar todas las dudas que tenga, o puede elegir no saber si así lo prefiere. Tiene derecho a ser escuchada y a ser atendida en su integridad, tanto en el aspecto médico como psicológico.

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